En la primera parte de esta serie hablamos de la yema naranja y la prueba del agua. Esta vez vamos por cuatro dudas igual de comunes, pero distintas: el tamaño del huevo, cómo se guarda, y esas manchas rojas o blancas que hacen que más de alguien lo bote sin necesidad.
Mito 1: “El huevo más grande es mejor o más nutritivo”
Realidad: el tamaño (calibre: S, M, L, XL) casi no depende de la calidad ni del valor nutricional del huevo — depende principalmente de la edad de la gallina. Las gallinas más jóvenes ponen huevos más pequeños; a medida que maduran, los huevos crecen. La raza y la alimentación también influyen, pero el calibre es una clasificación de tamaño, no una nota de calidad. Un huevo mediano y uno extra grande tienen un perfil nutricional muy similar en proporción a su peso.
Dato curioso: los huevos con doble yema suelen venir de gallinas jóvenes que aún están regulando su ciclo de ovulación, no de un “error” del huevo.
Mito 2: “Los huevos siempre deben ir en el refrigerador (o siempre en la puerta)”
Realidad: la necesidad de refrigerar depende de si el huevo fue lavado industrialmente (pierde su cutícula protectora) o no — lo revisamos en detalle en nuestra guía de almacenamiento. Lo que sí es un mito universal es guardarlos en la puerta del refrigerador: ese es el punto con más variación de temperatura del electrodoméstico, y los huevos son sensibles a esos cambios. Mejor guárdalos en su cartón, en un estante interior.
¿Quieres el detalle completo? Revisa nuestra guía: Cómo Guardar los Huevos: Todo lo Que Debes Saber.
Mito 3: “Una mancha roja significa que el huevo está fecundado”
Realidad: esas pequeñas manchas rojas o cafés (manchas de sangre) se producen cuando un vaso sanguíneo se rompe durante la formación de la yema en el ovario de la gallina — es un evento fisiológico normal, no una señal de fecundación ni de desarrollo embrionario. Son más visibles en huevos de cáscara café y son perfectamente seguras para comer. Los controles de calidad suelen detectarlas y descartarlas antes de que lleguen al mercado, pero su presencia ocasional no indica un problema.
Mito 4: “Las manchas o hebras blancas dentro del huevo están malas”
Realidad: esas hebras blancas y espiraladas que ves junto a la yema se llaman calazas, y son completamente normales: su función es mantener la yema centrada dentro de la clara. Incluso son una buena señal — cuanto más visibles y firmes, más fresco está el huevo. Algunas personas las retiran antes de cocinar por preferencia de textura (por ejemplo, en repostería), pero no es necesario ni indica ningún defecto.
En resumen
| Mito | Realidad |
|---|---|
| Huevo grande = más nutritivo | El tamaño depende de la edad de la gallina, no de la calidad |
| Se refrigeran/no se refrigeran siempre | Depende de si fueron lavados; lo que sí es mito es guardarlos en la puerta |
| Mancha roja = huevo fecundado | Es un vaso sanguíneo roto durante la formación, es seguro comerlo |
| Hebras blancas = huevo malo | Son las calazas, una señal de frescura |
Preguntas frecuentes
¿Debo botar un huevo con mancha de sangre?
No es necesario. Puedes retirar la mancha con la punta de un cuchillo o una cuchara si prefieres, y cocinar el huevo con normalidad.
¿El tamaño del huevo indica si la gallina fue bien criada?
No directamente. El bienestar y la alimentación de la gallina influyen en la calidad general del huevo, pero el tamaño responde sobre todo a su edad.
¿Las calazas se pueden comer?
Sí, son 100% comestibles y no tienen sabor perceptible distinto al resto de la clara.
¿Viste la yema naranja o hiciste la prueba del agua? Te contamos qué hay de cierto en la primera parte de esta serie: ¿La yema naranja es mejor? ¿Si el huevo flota está malo? Los mitos que todavía usamos para elegir huevos.



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